martes, 14 de febrero de 2012

Ser felices, para navegar mejor

Acaba de llegarme un correo de Mónica Azón, magnífica deportista que une pasión, lucha y trabajo en su dedicación a la vela. En las regatas de master de Laser, ha demostrado que sabe empezar en un nuevo tipo de barco desde cero y hacerlo bien, o mejor dicho: muy bien. Pero no solo eso, sabe regalar su sabiduría y compartir sus ganas de hacer, ... y eso ya no es tan habitual en los grandes. Es una regatista muy cerebral y estructurada, y eso se agradece a la hora de escucharla, ya que sabe transmitir conocimientos.
En este correo que me llegó, expone que una de los objetivos de los deportistas es gestionar la angustía y la ansiedad. Y Mónica nos subraya una frase: Lo que posibilitará que obtengamos los resultados desados es competir bien, hacer lo que toca en la justa medida y cuando toca....


Curiosamente, este correo me ha llegado cuando estaba preparando un post acerca de la felicidad. De como conseguir la felicidad navegando, y en la vida en general.
Todos hemos experimentado muchas veces cuando hacemos algo que nos gusta, aunque signifique mucho esfuerzo, que el tiempo se esfuma mágicamente. Que el tiempo parece no existir, y que llegamos a perder la noción de nosotros mismos, porque en esos momentos nuestra mente está al 100% en la acción, que "nos hace fluir, nos hace felices". Es tan solo una felicidad de estado, puntual; pero es sin duda, un estado agradable.


Hay un señor que se dedicó a estudiar este fenómeno, se llama Csikszentmihalyi  podéis conocer más de él en internet o escuchar una charla en TED. Este señor confeccionó la gráfica que tenéis arriba y que creo que es fundamental para todo deportista entenderla e interiorizarla, para ayudar a ese control que Mónica refería en su correo.
El centro de la gráfica es nuestro centro de habilidades, retos y de emociones neutras. Cada persona tiene un centro distinto, cada persona tiene unas habilidades y retos diferentes, y su gestión de emociones también es diferente, pero la gráfica funciona para todos igual.


Básicamente relaciona el nivel de habilidades con los retos. Su relación nos inducirá unas emociones. Esas emociones nos permitirán según las gestionemos conseguir los resultados oportunos. A mi me parece una gráfica muy útil para un deporte como la vela, porque en una sola regata se pueden dar todas las combinaciones, cosa que en una carrera de 100 m. no ocurre. 

  • Podemos tener momentos de susto o imprevisto donde no tenemos tiempo de mostrar nuestras habilidades, simplemente sobrevivir como podemos con lo que tenemos. Sería el AROSAL, o estado de excitación. Las salidas, las boyas complicadas o tantas y tantas situaciones imprevistas y repentinas que se dan en una regata.
  • Podemos estar en la típica regata donde ya vamos mal clasificados, súmale además que no hay viento y creemos que la regata no se va a terminar en tiempo límite... puede surgir el estado de APATÏA.
  • Podemos tener una regata de viento donde estemos muy cansados con nuestros reflejos bajos y nuestra técnica inexistente ya sin fuerza, entrando en un estado de PREOCUPACIÓN e incluso ANXIEDAD, a veces incluso solo para mantenernos a flote.
  • Estos mismos estados se pueden dar cuando nos exigimos más de lo que realmente podemos por nuestras condiciones  o entreno. Queriendo alcanzar un puesto en la regata para el que, sabemos, no estamos preparados.
  • También se puede dar la circunstancia de que estemos es una regata donde seamos técnicamente superiores a los demás y simplemente nos ABURRIMOS, aun yendo primeros. O quizás aun sabiédonos superiores, navegamos con confianza y a tope, pero  RELAJADOS porque sabemos que ganaremos casi con seguridad.
  • Pero ahora llegan los dos estados donde realmente aprendemos, donde realmente disfrutamos y sentimos.... que somos felices. Cuando tenemos un reto asumible y que deseamos, cuando conseguimos concentración, cuando desbordamos energía... nada estorba, ningún pensamiento nos distrae, y solo importa navegar con los cinco sentidos, TODO PARECE FLUIR, nos sentimos que el barco y nosotros somos uno, y es entonces (cada uno es su nivel) cuando sentimos la felicidad de navegar, de competir, de no existir. Es como una especie de inmortalidad.
Esta sensación les pasa muy a menudo a personas que tienen trabajos muy creativos, pero la creatividad se puede exportar a todo.
Como salir ganando en esta sopa de emociones: lo da el entreno, las horas y sobre todo conocerse a uno mismo. Una persona equilibrada no es la que está en un lado de la gráfica, sino la que domina como moverse por ella.

En esto creo que los master, respecto a los jóvenes, tenemos cierta ventaja, navegamos más en la franja de la felicidad y el control. Los jóvenes se mueven más en la preocupación y la angustía. Algo bueno trae la edad.

Llevaros la gráfica en vuestro corazón, porque el número de latidos tiene mucho que ver para saber en donde os encontráis. También podemos movernos de lugar en la gráfica controlando nuestro corazón a través de la respiración. 

Sed felices navegando y lo haréis mucho mejor.

jueves, 9 de febrero de 2012

Proverbios

Es curioso, todos solemos tener proverbios favoritos. Los evocamos en diferentes situaciones y muchas veces nos los recitamos a nosotros mismos en silencio.
Muchas veces incluso los usamos porque nos permiten en cierta manera controlar una situación.
Los proverbios suelen ser frases hechas por el devenir del tiempo, aunque suelen estar asignadas a personajes determinados, la mayoría de las veces nace de la sabiduría de la comunidad, que siempre es mayor que la suma de las individualidades por separado.
Los proverbios suelen recoger situaciones que si bien no son verdad la experiencia nos hace sentir que suele acercarse a ella.
He navegado con mucha gente y la mayoría de los compañeros con los que he navegado tenían en el bolsillo siempre alguno preparado. Cholo Armada, tenía muchos para el tiempo meteorológico como:  "cielo empedrado, suelo mojado", pero recuerdo con cariño que en las regatas donde la mala suerte o algún error nos arrastraba hacia la cola, sacaba siempre: "la procesión no acaba hasta que pasa el ultimo cura". Josele Doreste tenía uno que le encantaba: "Salida de caballo rampante, llegada de burro manchego". Al final estos dos refranes se parecían en una cosa, hacían referencia a la constancia. Y es que los refranes suelen retratarnos.
A Fernando León le encantaban los refranes para los tiempos muertos entre regatas, durante el pipi de pié en el espejo de popa, soltaba: Picha española no mea sola. Y después tras el bocata: español valiente después de comer frío siente.
Seguro que asociamos a muchos amigos con sus proverbios favoritos. Yo tengo uno favorito que lo uso muy a menudo, tanto con mis hijos, como conmigo mismo: "vísteme despacio, que tengo prisa", y no es porque tenga ideales grandilocuentes como Napoleón, al que se le atribuye este proverbio, sino porque me ayuda a controlar la percepción de una variable que es importantísima, tanto en la vida como en las regatas: el tiempo. ¿Cual es tu proverbio?




martes, 31 de enero de 2012

Las tres memorias


En mi juventud, se me dio por aprender a tocar el piano. Bueno es una forma de entretener a las neuronas y conseguir poner en contacto varios sentidos a la vez: el tacto, la vista y el oído. Los tres a pleno rendimiento.


En todos los deportes tenemos con nosotros los 5 sentidos, pero usamos solo 2 a pleno rendimiento: el tacto y la vista. El estudiar música puede servir para sacar partido a ese tercer sentido.


¿A que viene toda esta prosa?, pues bien. Recuerdo una conversación con un buen amigo mio que empezó a estudiar música conmigo. Yo lo dejé tras 5 años pero él se dedicó profesionalmente a lo que se convirtió en su pasión: El piano.
Yo cambie de pasión por los barcos, que al fin y al cabo también tienen "piano".
Cuando de vez de cuando nos encontrábamos, me iba a su casa para escucharle tocar. Recuerdo una ocasión en que me explicó algo muy importante también en el deporte. Me explicó las tres memorias.


Cuando aprendes una pieza, me decía, pones a funcionar tres mecanismos de aprendizaje de la obra. La vista reconoce la partitura y intuye su sonido, los dedos aprenden los movimientos y van hacia la siguiente tecla casi sin que te enteres, y finalmente el oído analiza que todo concuerde, algunas veces adelantándose a los dedos y otras veces examinando el sonido ya ejecutado....


...El estudio de la música te permite oírla sin escucharla, mover los dedos imaginariamente cuando la oyes, oír la música en silencio cuando lees una partitura, o escribir unos compases que escuchas, o trasladar al pentagrama unos dedos que se mueven. Esta armonía entre los tres sentidos solo la sienten quienes han estudiado música. por supuesto yo no llego a ese nivel.


En la vela... en fin...no voy a explicaros nada más. Sentir la próxima vez que naveguéis esa armonía, buscarla y disfrutarla. Y si de verdad habéis entendido algo, podréis oír la melodía de un barco de vela navegando. Podréis discriminar todos los sonidos que lo envuelven y con la práctica os sentiréis dueños del pequeño concierto que podéis organizar. Porque aunque no lo creáis, cuando alguien navega bien se escucha.

viernes, 27 de enero de 2012

El cansancio y el miedo



Estas navidades estuve esquiando. Soy un pésimo esquiador y para más inri, hace tres años me pase del esqui al snowboard para evitar sustos con mi rodilla; Eso quiere decir que está última semana de esquí fue la tercera de mi vida encima de semejante artilugio. Os he de decir que empiezo a disfrutar, pero no cabe duda que aún estoy aprendiendo.


Mientras me deslizaba por la nieve se producían unas situaciones que me dije debía dejar escritas en el blog. Practicar un deporte que no dominas, te enseña a sentir lo que eres incapaz de ver en los practicantes de un deporte que tu dominas. Sentir es a menudo aprender.


Me pasaron dos cosas muy sencillas de entender: 
  1. Primero que mi falta de técnica me arrastraba a poner en cada bajada mucha atención, concentración y esfuerzo físico. Al principio no pasa nada porque la técnica la suples con fuerza, pero poco a poco las fuerzas merman y es entonces cuando el cansancio asoma. Aquí llega lo peor: el cansancio si no tienes técnica no lo puedes gestionar. Simplemente te va desmontando, te empiezas a caer una y otra vez, llega el miedo, la falta de confianza...  y entonces lo mejor que puedes hacer es pararte en un precioso bar de montaña a tomarte una buenas cañas para no sentir las leches que te vas a pegar de ahí al hotel. Resumen: La técnica te permite gestionar el cansancio.
  2. Otra de las situaciones que me sucedió bastantes veces, fue que cuando empiezas a tener confianza y surfeas mejor, afrontas nuevos retos: quieres ir más rápido, te atreves con la nieve virgen, bajas la pendiente con el pie malo delante, etc. el caso es que cuando afrontas estos retos sin gran control técnico sientes miedo, y es ese miedo, el que te arrastra a las caídas. Es como si el miedo me llevara hacia el error. Resumen: La técnica te permite gestionar el miedo.
Así pues en mi pequeño auto aprendizaje de esta semana de snowboard me he dado cuenta que mis dos principales enemigos en el aprendizaje fueron, el cansancio y el miedo. Estos dos muros son precisamente las que los jóvenes, con su cerebro lleno de hormonas que incitan al riesgo y su físico lleno de fibras explosivas dispuestas a todo, pueden traspasar mejor que un "adulto" como yo. Esas son las dos grandes capacidades de los jóvenes cuando aprenden. A nosotros solo nos quedan: la sabiduría, para saber a donde podemos llegar y la serenidad, para disfrutarlo.

lunes, 16 de enero de 2012

La seguridad



Esta claro que cuando competimos tenemos un objetivo claro en la cabeza: GANAR, es el motor que nos mueve a estar en la linea de salida, a mejorar en los entrenos, a invertir en mejor material y a mantenernos vivos en el espíritu de la competición.
Pero hay un aspecto que siempre está presente tanto en el diseño del barco, como en su medición, en la vestimenta (el único deporte olímpico que usa salvavidas), en la normativa de las clases y en el reglamento de regata: es la SEGURIDAD. La vela es un deporte en que no solo jugamos a ganar, sino que también nos jugamos la vida.
Navegamos para divertirnos, disfrutar, pasarlo bien y si podemos... ganar, pero todo esto se difumina cuando peligra nuestra seguridad. Quizás es un aspecto que no pensamos pero que de una forma subconsciente lo tenemos presente en cada momento.
Estos últimos días estuve en la nieve, en los Alpes. Allí hubo una avalancha cerca de las pistas y se llevó a varios esquiadores, dos de ellos murieron. El mar y la montaña son dos medios hostiles, imprevisibles y en el que muchas veces, la mayoría de ellas, estamos solos, sobre todo cuando pasa algo.
Estoy seguro que los que hacemos este tipo de deporte, vela o montaña, su práctica nos ayuda a escudriñar los peligros latentes del día a día, porque se instaura en nosotros un segundo nivel de sentido de la supervivencia, que otras personas no tienen. Y también un sentido de velar por la seguridad de los que tenemos al lado por encima de la competición.
En cierta manera el deporte nos aporta sin darnos cuenta un seguro para la vida.
No son pocos los lances de la regata donde la seguridad y la competición se conjugan. Un paso estribor babor donde una colisión puede ser peligrosa, un acercamiento a la orilla donde podemos tocar fondo, una trasluchada con mucho viento donde sabemos que no solo nos jugamos la regata sino nuestra cabeza, el cansancio extremo y la lucha por no retirarse. La experiencia, el entreno y el conocimiento de nosotros mismos serán las únicas bazas que nos permitan sentirnos seguros donde otros sienten miedo y peligro. Y sentirse seguros es una premisa indispensable para que la cabeza solo piense en ganar.

lunes, 19 de diciembre de 2011

El error

En la competición, es más importante gestionar los errores que los aciertos. Todos conocemos la frase: "no gana quien tiene más aciertos, sino quien comete menos errores". Pero que significa ¿gestionar los errores?, básicamente es usar la lógica, poco más, pero para ello es necesario la mayoría de las veces tener la cabeza fría, no dejarse llevar por las emociones. Algunos puntos importantes para gestionar nuestros errores son:
 - Ser conscientes de donde perdemos más puestos y donde solemos equivocarnos siempre, y incidir en estos puntos en los entrenos y poner especial atención en las regatas para hacerlo igual que en los entrenos.
 - Si has planificado una táctica o estrategia y crees en ella, mantenla hasta el final. No vayas dando tumbos.
 - Estate atento a los errores de los demás. Aprovéchate de ellos y no permitas que los errores de los demás impliquen un error tuyo. Por ejemplo si un barco no respeta el babor-estribor y nos aborda, su error nos arrastrará a nosotros, por eso hay que estar atentos siempre a los errores de los demás para evitar que nos afecte. Es como ir en moto, has de estar atento no solo a la carretera, sino a los posibles errores de otros vehículos porque aunque ellos tenga la culpa te arrastrarán al suelo. Su error implica tu daño. Así pues hemos de conducir nuestra moto pendientes de que el coche que tenemos al lado haga un giro brusco sin avisar, se pase un semáforo en rojo, o adelante sin avisar. Si estamos atentos conseguiremos escapar el 90% de las veces. Navegando pasa exactamente igual.
 - Cuando cometes un error, asúmelo y evita otro. Esto es importantísimo. La mayoría de las veces un pequeño error nos lleva, por la emoción o de la falta de control, a una serie interminable de errores, cada cual más grave. Sabemos que lo lógico es cometer algún error, en ese momento es donde hemos de demostrar nuestra sabiduría para asumirlo como una parte del juego, manteniendo nuestra mente en positivo y dejando toda nuestra energía para enmendar el error y seguir en la competición. Ejemplos de errores en serie no hace falta que os los cuente... llenamos nuestras regatas de ellos, incluso algunos por su trascendencia llegan a convertirse en anécdotas, fatales en el resultado, pero divertidas en el recuerdo. Se trata un poco de jugar como el Barça, que pase lo que pase, o después de un error garrafal, mantiene la cabeza fría como equipo, lo cual es realmente difícil y sigue jugando igual, como sabe; esperando que de resultado, sin prisas pero con constancia, firmeza y confianza que se hacen grandes cuando van templadas con la serenidad.

Pero gestionar el error, y ejercitar estos puntos anteriores:
 - Trabajar puntos débiles en entrenos.
 - Creer en nosotros mismos en la competición.
 - Aprovecharnos del error del contrincante
 - Evitar errores en serie
no implica estar pensando en: "no voy a cometer este error", sino al revés pensar en "en los entrenos lo hice así ahora también", "He comprobado la salida varias veces y da por aquí, pues saldré por aquí", etc. Se trata de visualizar el acierto y no el error.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Compartir es vivir


Cuando empecé a navegar en Vigo con Cholo Armada, dejabamos muchas tardes en las aguas de la ría de Vigo. Entrenábamos prácticamente la totalidad de los días solos. Recuerdo con nitidez uno de los primeros días de entreno con él. Salíamos con el snipe chuvias de su astillero en Bouzas, hacia la ría de Vigo. Allí, según el viento, hacíamos diversos recorridos. Ese día vimos un barco a lo lejos que venía del otro lado de la ría. Nos dirigimos hacia él, y él también venía navegando hacia nosotros, ambos al través. Finalmente nos encontramos... era Fernando Masso, uno de los contrincantes sempiternos de Cholo que retomaba la navegación después de años en dique seco. Tal cual nos acercamos, tal cual nos volvimos a alejar. Eso no fue tan solo una anécdota, era la dinámica de entonces: "no se compartían ni los entrenos". Algo similar ocurrió cuando empecé a salir en Soling con Fernando León. En los inicios también estaba navegando Toño Gorosteguí, pero cuando coincidíamos en el agua, la dinámica era que siempre escapaba de nosotros. Gracias a Dios, no todos fueron así en el camino del aprendizaje de la vela. En el camino siempre te encuentras con grandes regatistas que están dispuestos a contarte todo lo que saben, les preguntas y responden, y si quieres probar velocidad con ellos lo hacen, incluso te dan consejos jugándose que al día siguiente estés más cerca de ellos en la línea de llegada. Esos regatistas crecen, cuando hacen crecer a los que están a su alrededor. Esos son los que ganan las regatas hoy y las siguen ganando mañana. Porque la filosofía de compartir hace mejorar a todos. La filosofía de cerrarse y guardarlo todo para uno, quizás te permita mantenerte delante de los que están a tu lado, pero te hace estancarte a ti y a tu entorno. Y acaba en una dinámica de desaliento y poco futuro. Una de las satisfacciones del deporte y sobre todo de la vela, donde el contacto con los contrincantes es tan estrecho, nace de compartir: compartir las regatas, compartir los errores y los aciertos, compartir los consejos de otros, compartir la alegría del triunfo y el desaliento de la derrota. compartir la cerveza tras la regata, compartir los proyectos e ilusiones. Nunca tengáis miedo de compartir vuestros conocimientos e información, os hará más sabios. Recuerdo la frase que mis hijos de pequeños traían aprendida del cole: "Compartir es vivir".

sábado, 12 de noviembre de 2011

Gestionar los derechos



Hace unos días, en una regata de láser, justo después de la salida se produjo una situación muy usual:
Yo navegaba en ceñida amurado a babor y venía otro barco también en ceñida amurado a estribor con rumbo de colisión. Le pregunté si pasaba, ya que él apenas tenía que arribar para dejarme pasar. Su respuesta fue solicitar reiteradamente estribor.
Yo viré a sotavento suyo, y poco a poco le fui dejando en mi popa cuando finalmente tuvo que virar lo hizo en mala posición con desvente de otros barcos y habiendo perdido algunas esloras.
Comento ésto, porque si me hubiera dejado pasar, hubiera navegado con viento limpio, más rápido y libre con una visión más clara de la regata en ese momento justo después de la salida donde ir cómodo es fundamental.


Muchas veces en las regatas nos aferramos a nuestros derechos sin darnos cuenta que lejos de aportar ventajas nos acarrean inconvenientes. ¿Cuantas veces nos aferramos a un interior en boya imposible y acabamos tocando la baliza y parados?, ¿Cuantas veces por hacer valer un derecho a un barco despistado perdemos la concentración en la regata a ritmo de cada grito?, ¿Cuantas veces pedimos estribor a otro barco, sin darnos cuenta que dejándole pasar seremos nosotros quienes dispongamos del estribor en el siguiente encuentro, navegando mientras tanto el role sin estorbos.


Tener derechos no significa la obligación de usarlos, imponerlos o mal gastarlos. Una parte importante de las regatas es saber gestionar los derechos. Cederlos en muchas ocasiones nos puede reportar beneficios. Son muchas las situaciones, en que ceder nuestros derechos nos permite mantener la posición, y a la vez quedar bien con el contrincante que no olvidará ese gesto en mucho tiempo. Ser tolerante sin ser tonto, aporta ventajas y una de ellas, quizás la más importante es  mantener la concentración, continuar la regata sin gritos, sin cabreos y sin estridencias.


Se además tolerante con los errores de los demás, porque te lo agradecerán y además te permitirá mantener un alto grado de concentración y eficacia. Gestiona bien tus derechos.

jueves, 20 de octubre de 2011

Hacer las cosas siempre igual



Hay algunos recuerdos, nimios y lejanos en el tiempo, que se quedan impresos en nuestra memoria con una clarividencia y recurrencia fuera de toda lógica. Es el azar del cerebro que nos hace únicos.
Entre esos recuerdos, tengo uno que a porteriori me ha servido mucho en la vida en general y en la vela en particular.
Sucedió hace muchos años, Yo me iniciaba en la vela y era proel del mítico Cholo Armada, en uno de los primeros entrenos que hice con él, estábamos aparejando el barco y las velas, y yo me disponía a poner un sencillo grillete que iba en el puño de amura de la mayor. Ese grillete tiene dos posiciones, una roscándolo  desde estribor y otro desde babor. Me obligó a rectificar la posición en que lo había colocado y hacerlo desde estribor, es decir que mirando hacia la proa pudiera usar la mano derecha fácilmente para hacerlo. La forma en que me lo dijo, hizo que nunca lo olvidara. Veía aquel grillete y me acordaba de aquel día. El barco se aparejaba siempre de idéntica manera, y si había que sustituir un cabo se buscaba uno igual o lo más parecido.
Vosotros, al igual que yo en aquel momento, pensaréis que es una típica superstición, que es una simple cabezonería del típico patrón. Pero con él tiempo me he dado cuenta de la gran importancia que tiene realizar todo con un método, estudiado y exacto. ¿Por que?

  1. Aporta seguridad en las operaciones
  2. Aporta hábito y rapidez, y nunca olvidas nada.
  3. Elimina detalles que distraen la atención.
  4. En caso de una urgencia o problema todo se resuelve mucho más rápido.
Eso no quiere decir que tengamos que hacer siempre lo mismo, se han de mejorar los métodos, pero es muy importante repetirlos. Y esto sucede desde la forma de aparejar el barco hasta la forma en que navegamos... Hemos de dejar la cabeza libre, para utilizarla con todos sus recursos en lo que no podemos controlar: el campo de regatas y los contrincantes.

También es verdad que esto tiene un problema. Muchas veces nos acomodamos a realizar una tarea de una manera predeterminada y aun a sabiendas de que existen métodos más rápidos efectivos y mejores renunciamos al esfuerzo de cambiar.  Esto nos pasa sobre todo con la edad en que la comodidad de la rutina puede a las mejoras del cambio.... y para eso sirven o deberían servir los entrenos.

lunes, 17 de octubre de 2011

El gran trofeo


Hoy, acabo de estar en un acto de despedida por la muerte de un compañero de navegación. Una gran parte de los amigos asistentes eran consecuencia de una de sus pasiones: La vela.
No estaban allí porque hubiera sido un gran regatista u obtenido grandes trofeos en olimpiadas, europeos o mundiales, para nada: era un regatista más, que buscaba disfrutar regateando. Pero había obtenido muchos y grandes trofeos que no se ponen en una vitrina: Amigos, buenos amigos.


¿Porque cuento todo esto? Porque la competición es un juego enriquecedor, nos hace mejores sacando lo mejor de nosotros mismos, aporta buenas cualidades y aptitudes. Y este blog intenta humildemente mostrar algunos caminos. 
Pero las regatas se acaban y uno llega a tierra y allí se sigue jugando al juego de la vida.


Cuando uno es amater, navega por hobby y busca ganar, pero también divertirse, mezclar esos dos juegos, el de las regatas y el de la vida, resulta fácil y natural, porque el ambiente es siempre amigable.


Pero cuando el juego de las regatas empieza a ser profesional, se juegan allí clasificaciones, medallas o dinero, ya no es tan fácil unir esos dos mundos. Hacerlo bien es imposible. Siempre se sacrifican estudios, carreras, novias o mujeres, familias, otras pasiones y sobre todo amigos. Es la eterna búsqueda del equilibrio inestable.


Es entonces cuando deberían llegar las lecciones para ser un buen regatista en tierra, pero esas lecciones las da la vida, ya no se trata de ser el mejor, sino una buena persona... y eso si que es difícil. Esa el la gran regata y los amigos de ese camino el gran trofeo.