martes, 31 de enero de 2012

Las tres memorias


En mi juventud, se me dio por aprender a tocar el piano. Bueno es una forma de entretener a las neuronas y conseguir poner en contacto varios sentidos a la vez: el tacto, la vista y el oído. Los tres a pleno rendimiento.


En todos los deportes tenemos con nosotros los 5 sentidos, pero usamos solo 2 a pleno rendimiento: el tacto y la vista. El estudiar música puede servir para sacar partido a ese tercer sentido.


¿A que viene toda esta prosa?, pues bien. Recuerdo una conversación con un buen amigo mio que empezó a estudiar música conmigo. Yo lo dejé tras 5 años pero él se dedicó profesionalmente a lo que se convirtió en su pasión: El piano.
Yo cambie de pasión por los barcos, que al fin y al cabo también tienen "piano".
Cuando de vez de cuando nos encontrábamos, me iba a su casa para escucharle tocar. Recuerdo una ocasión en que me explicó algo muy importante también en el deporte. Me explicó las tres memorias.


Cuando aprendes una pieza, me decía, pones a funcionar tres mecanismos de aprendizaje de la obra. La vista reconoce la partitura y intuye su sonido, los dedos aprenden los movimientos y van hacia la siguiente tecla casi sin que te enteres, y finalmente el oído analiza que todo concuerde, algunas veces adelantándose a los dedos y otras veces examinando el sonido ya ejecutado....


...El estudio de la música te permite oírla sin escucharla, mover los dedos imaginariamente cuando la oyes, oír la música en silencio cuando lees una partitura, o escribir unos compases que escuchas, o trasladar al pentagrama unos dedos que se mueven. Esta armonía entre los tres sentidos solo la sienten quienes han estudiado música. por supuesto yo no llego a ese nivel.


En la vela... en fin...no voy a explicaros nada más. Sentir la próxima vez que naveguéis esa armonía, buscarla y disfrutarla. Y si de verdad habéis entendido algo, podréis oír la melodía de un barco de vela navegando. Podréis discriminar todos los sonidos que lo envuelven y con la práctica os sentiréis dueños del pequeño concierto que podéis organizar. Porque aunque no lo creáis, cuando alguien navega bien se escucha.

viernes, 27 de enero de 2012

El cansancio y el miedo



Estas navidades estuve esquiando. Soy un pésimo esquiador y para más inri, hace tres años me pase del esqui al snowboard para evitar sustos con mi rodilla; Eso quiere decir que está última semana de esquí fue la tercera de mi vida encima de semejante artilugio. Os he de decir que empiezo a disfrutar, pero no cabe duda que aún estoy aprendiendo.


Mientras me deslizaba por la nieve se producían unas situaciones que me dije debía dejar escritas en el blog. Practicar un deporte que no dominas, te enseña a sentir lo que eres incapaz de ver en los practicantes de un deporte que tu dominas. Sentir es a menudo aprender.


Me pasaron dos cosas muy sencillas de entender: 
  1. Primero que mi falta de técnica me arrastraba a poner en cada bajada mucha atención, concentración y esfuerzo físico. Al principio no pasa nada porque la técnica la suples con fuerza, pero poco a poco las fuerzas merman y es entonces cuando el cansancio asoma. Aquí llega lo peor: el cansancio si no tienes técnica no lo puedes gestionar. Simplemente te va desmontando, te empiezas a caer una y otra vez, llega el miedo, la falta de confianza...  y entonces lo mejor que puedes hacer es pararte en un precioso bar de montaña a tomarte una buenas cañas para no sentir las leches que te vas a pegar de ahí al hotel. Resumen: La técnica te permite gestionar el cansancio.
  2. Otra de las situaciones que me sucedió bastantes veces, fue que cuando empiezas a tener confianza y surfeas mejor, afrontas nuevos retos: quieres ir más rápido, te atreves con la nieve virgen, bajas la pendiente con el pie malo delante, etc. el caso es que cuando afrontas estos retos sin gran control técnico sientes miedo, y es ese miedo, el que te arrastra a las caídas. Es como si el miedo me llevara hacia el error. Resumen: La técnica te permite gestionar el miedo.
Así pues en mi pequeño auto aprendizaje de esta semana de snowboard me he dado cuenta que mis dos principales enemigos en el aprendizaje fueron, el cansancio y el miedo. Estos dos muros son precisamente las que los jóvenes, con su cerebro lleno de hormonas que incitan al riesgo y su físico lleno de fibras explosivas dispuestas a todo, pueden traspasar mejor que un "adulto" como yo. Esas son las dos grandes capacidades de los jóvenes cuando aprenden. A nosotros solo nos quedan: la sabiduría, para saber a donde podemos llegar y la serenidad, para disfrutarlo.

lunes, 16 de enero de 2012

La seguridad



Esta claro que cuando competimos tenemos un objetivo claro en la cabeza: GANAR, es el motor que nos mueve a estar en la linea de salida, a mejorar en los entrenos, a invertir en mejor material y a mantenernos vivos en el espíritu de la competición.
Pero hay un aspecto que siempre está presente tanto en el diseño del barco, como en su medición, en la vestimenta (el único deporte olímpico que usa salvavidas), en la normativa de las clases y en el reglamento de regata: es la SEGURIDAD. La vela es un deporte en que no solo jugamos a ganar, sino que también nos jugamos la vida.
Navegamos para divertirnos, disfrutar, pasarlo bien y si podemos... ganar, pero todo esto se difumina cuando peligra nuestra seguridad. Quizás es un aspecto que no pensamos pero que de una forma subconsciente lo tenemos presente en cada momento.
Estos últimos días estuve en la nieve, en los Alpes. Allí hubo una avalancha cerca de las pistas y se llevó a varios esquiadores, dos de ellos murieron. El mar y la montaña son dos medios hostiles, imprevisibles y en el que muchas veces, la mayoría de ellas, estamos solos, sobre todo cuando pasa algo.
Estoy seguro que los que hacemos este tipo de deporte, vela o montaña, su práctica nos ayuda a escudriñar los peligros latentes del día a día, porque se instaura en nosotros un segundo nivel de sentido de la supervivencia, que otras personas no tienen. Y también un sentido de velar por la seguridad de los que tenemos al lado por encima de la competición.
En cierta manera el deporte nos aporta sin darnos cuenta un seguro para la vida.
No son pocos los lances de la regata donde la seguridad y la competición se conjugan. Un paso estribor babor donde una colisión puede ser peligrosa, un acercamiento a la orilla donde podemos tocar fondo, una trasluchada con mucho viento donde sabemos que no solo nos jugamos la regata sino nuestra cabeza, el cansancio extremo y la lucha por no retirarse. La experiencia, el entreno y el conocimiento de nosotros mismos serán las únicas bazas que nos permitan sentirnos seguros donde otros sienten miedo y peligro. Y sentirse seguros es una premisa indispensable para que la cabeza solo piense en ganar.